Muy queridos amigos y familia de Magdala,
Acabo de regresar de Miami y México, a donde fui por diversos motivos, que quiero compartirles en este Newsletter.
Pero antes, asegurarles nuestras oraciones, porque el camino cuaresmal sigue adelante, y ya se aproxima la Pascua del Señor, encuentro poderoso con Jesucristo Resucitado, con la Iglesia y con los hermanos, como nos recordarán, de modo especial, los discípulos de Emaús. Oremos unos por otros en este Año Santo; unámonos al Papa Francisco, quien está convaleciente de una enfermedad que lo llevó al borde de la muerte. Sigamos el camino sinodal que nos pide el Señor, para que juntos disfrutemos el gozo de la Esperanza de este Año Santo y de este período de gracia.
Acabo de participar en algunos eventos. Primeramente, quiero agradecerles a los organizadores del Congreso sobre San José, en el que participé en la parroquia de San Benito en Miami. Fueron días de muchas gracias de Dios. La figura de S. José, magistralmente expuesta por los conferencistas, nos renueva en algo tan esencial como es la masculinidad al servicio del plan de Dios. Algo tan contrario al narcisismo machista que nos presenta el mundo actual, y que acaba por denigrar nuestra dignidad y pisotearla, como constatamos a cada paso en los medios de comunicación y en las redes sociales, salvo raras y preciosas excepciones. Agradezco a tantos amigos que hicieron posible ese congreso, que participaron en él, que lo impartieron con sabiduría y espíritu de oración. Ni qué decir mi agradecimiento al Sr. arzobispo, que me concedió las facultades para esa participación.
Pero esos días, fueron también ocasión propicia para el lanzamiento y la premier de una película que saldrá próximamente en cines: Rabbuní, talleres de oración de Magdala. También aquí no tengo más que palabras de agradecimiento y estima a quienes organizaron este evento sencillo, pero significativo, en el que vio la luz una película muy providencial, que seguramente hará bien a todos los que la vean. Rabbuní, talleres de oración de Magdala, que saldrá en los cines este verano, al menos en español; esperamos que también salga doblada o subtitulada en inglés próximamente.
De Miami, me trasladé a México por motivos familiares, pero también allí se hicieron dos Premiers de la Película, tanto la ciudad de León, Guanajuato, como en la Ciudad de México. Ambas precedidas por la celebración de la eucaristía, y por la organización amorosa y llena de detalles de quienes se involucraron para la organización.
A todos vaya mi más sincero y cordial agradecimiento. Las premieres fueron exitosas, las salas estuvieron llenas de amigos y conocidos, así como de periodistas deseosos de promover y anunciar la próxima salida de la película en salas.
Este Newsletter les llegará casi en coincidencia con un aniversario sencillo, pero para mí muy entrañable: el día en que conocí el lugar de Magdala. La pascua del año 2005 cayó el 27 de marzo. Y durante la semana de pascua me tocaba acompañar al nuncio de su Santidad, en aquel entonces, Mons. Pietro Sambi, a hacer algunas visitas protocolarias para intercambiar saludos pascuales con los líderes religiosos cristianos de Jerusalén. Así, el miércoles 30 fuimos a saludar a los franciscanos, cuyo superior en aquel entonces, era el P. Pierbattista Pizzaballa, ofm., hoy cardenal patriarca de Jerusalén. Al final de ese encuentro familiar y entrañable, me le acerqué para comentarle que traía yo en la mente la intención de hacer un proyecto en Galilea. Sin parpadear me dijo que estaba en venta un terreno en la rivera del mar de Galilea, y que a ellos por aquel tiempo no les interesaba. Así me encanimó al “Hawai Beach”. Al día siguiente me dirigí muy temprano a conocerlo. Era el jueves 31 de marzo. Conocí el lugar, que me fascinó como posible ubicación del proyecto que tenía yo en la mente, y luego me dirigí a Nazaret para encomendar el tema a San José y a la Santísima Virgen. El resto de la historia ya la conocen ustedes.
Por eso quiero darle gracias a Dios. Sus planes son concretos, históricos, detallados. “Cuando Dios quiere algo, se hace”, punto y basta.
Mientras les escribo estas líneas estoy en el avión que me lleva de regreso a Israel, y voy con el corazón estrujado, pues en estas semanas de mi ausencia, se han reanudado ataques y conflictos. Nosotros estamos bien y no sentimos el riesgo de algún menoscabo a nuestra integridad, pero nos duele el ver la Tierra Santa abandonada por los peregrinos, con todo el aparato de la industria turística paralizado, siendo tan importante sobre todo para el mundo cristiano local. Pidamos a Dios que pronto llegue una paz duradera; que la paz conquiste los corazones. Que el arma verdadera sea el amor, el perdón, el deseo de vivir como hermanos e hijos de un mismo y único Dios.
Les recuerdo una vez más que este año NO hay peregrinación cuaresmal, pues estamos haciendo una peregrinación que dura todo el año, y que consiste en el comentario de la liturgia dominical, que este año es siguiendo el ciclo C, es decir, el evangelista Lucas. Todavía es tiempo de sumarse.Suscríbete aquí y no dejes de seguir nuestra peregrinación, de formar grupos de amigos, de familiares, de colegas, para prepararse en grupo a la vivencia más activa y fructuosa de la liturgia dominical. Atrévete a descubrir la belleza de la liturgia dominical y a hacer de ella el centro de tu semana.
Les deseo de todo corazón vivir una semana Santa muy santa.
Fraternamente, P. Juan María Solana, L.C. y equipo de Magdala.
P.D. Ya se han registrado muchos amigos para participar en el Encounter Magdala 2025, en Madrid, del 22 al 26 de julio. Inscríbete tu también, invita a tus amigos, hagamos juntos una gran celebración de nuestra Fe y nuestra Esperanza.
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